Ayer, tras una etapa larga de trabajo "escultórico-arquitectónico", o en lenguaje técnico "cemento portland" en el local nuevo, ayer pude pasar un rato dibujando con modelo del natural. Mi mujer estaba auto-retratándose para su serie de tres embarazadas y aproveché...
Elegí tinta china y pincel. La tinta china es un material increíble, da unos negros profundos si está pura, pero diluida permite infinitos tonos en delicadas graduaciones. No me parece raro que la mayor parte de la pintura china sea ejecutada tan sólo con pincel y tinta. Aunque nuestra tinta china y la tinta china de verdad (la de China, en barra) no tienen demasiado que ver, por cierto...
Recuerdo mi primer contacto con la tinta china, de niño, con los pequeños frascos de Pelikan, que no duraban nada. Luego mi padre compró una botella de un litro de tinta Rotring, y con ella dibujé, con grafos Rotring o plumilla, todos los edificios de Luanho, el país imaginario en el que estuve ocupado toda mi pubertad y juventud, y que un día os presentaré en este blog.
Estos días estuve dibujando con rotuladores, un medio que me gusta también bastante. Pero la tinta china y el pincel...
Algo tendrá la tinta china. Parece que últimamente está de moda, al menos entre varios miembros del Hartismo. Mariano lleva una buena temporada dibujando con tinta china y papeles grandes. Y tanto Carmen como yo hace ya también tiempo que siempre tenemos a mano nuestra botellita de salsa de soja rellena de tinta china.

Elegí tinta china y pincel. La tinta china es un material increíble, da unos negros profundos si está pura, pero diluida permite infinitos tonos en delicadas graduaciones. No me parece raro que la mayor parte de la pintura china sea ejecutada tan sólo con pincel y tinta. Aunque nuestra tinta china y la tinta china de verdad (la de China, en barra) no tienen demasiado que ver, por cierto...
Recuerdo mi primer contacto con la tinta china, de niño, con los pequeños frascos de Pelikan, que no duraban nada. Luego mi padre compró una botella de un litro de tinta Rotring, y con ella dibujé, con grafos Rotring o plumilla, todos los edificios de Luanho, el país imaginario en el que estuve ocupado toda mi pubertad y juventud, y que un día os presentaré en este blog.Estos días estuve dibujando con rotuladores, un medio que me gusta también bastante. Pero la tinta china y el pincel...
Algo tendrá la tinta china. Parece que últimamente está de moda, al menos entre varios miembros del Hartismo. Mariano lleva una buena temporada dibujando con tinta china y papeles grandes. Y tanto Carmen como yo hace ya también tiempo que siempre tenemos a mano nuestra botellita de salsa de soja rellena de tinta china.




Estos son unos rotuladores "normales" pero que tienen una calidad extraordinaria. Son mucho más baratos que los Copic y semejantes. Tienen una punta gruesa y otra fina y son acuarelables (por eso se llaman Bi-[acqua]rello). Se pueden mezclar entre sí con generosidad, la tinta es fluida y los colores, aunque son sólo 12, son brillantes y bellos. Pero su verdadero potencial aparece sobre papel de acuarela y utilizando un pincel, agua, trapos, etc. Yo siempre tengo una cajita a mano, y estoy muy pendiente de los Todo a 100 y los "chinos" para aprovisionarme, ya que no siempre los hay. 






Cada vez más me doy cuenta de que todo el tema del arte contemporáneo oficial se asemeja al chóped. La diferencia es que nadie te llama reaccionario o inculto porque digas "no me gusta el chóped". Pero en cambio, si
dices que no te gusta el equivalente artístico al chóped (conceptualismo y derivados) los amantes del chóped te perseguirán por doquier, coreando: ¡Reaccionario! ¡Inculto! ¡Esfuérzate por intentar entender el chóped!
Estoy preparando un artículo más largo sobre este tema, que ahondará en esta comparación y contendrá íntegra la famosa Parábola del Chóped, en la que un gourmet decide dejar un día su habitual círculo de grandes restaurantes y buena cocina casera para probar el chóped, y atónito comprueba que le intentan obligar a decir que le gusta.
Esta foto la hice el otro día saliendo del local nuevo, que estamos preparando para trasladar nuestro estudio.


Una pequeñísima reflexión:



















